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  • Marta Prieto Asiron

Domingo, 21 de Enero del 2018

» Innovación y Creatividad - Mis Artículos
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» Frederic Bazille: Talento y libertad para desarrollar la creatividad

 

Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento1 

 

Frederic Bazille (1841-1870) fue un pintor francés del grupo de los primeros impresionistas al que la vida le dio un breve espacio de tiempo para demostrar un talento indudable. 

El viernes pasado fui a la exposición  que la Fundación Mapfre ha organizado sobre los impresionistas. No quise desaprovechar la oportunidad de contemplar, una vez más, las obras de algunos de los pintores que siempre me han gustado y cuya forma de ver y contar las cosas todavía sigue conmoviéndome. 

Entre las obras de los más conocidos impresionistas, me llamaron especialmente la atención los cuadros de Frederic Bazille. Aparece retratado en varios de los cuadros expuestos. Su físico no deja indiferente: alto, delgado, con personalidad.  Sus cuadros son como él: interesantes, elegantes. 

La vida de Bazille fue un drama en dos actos: una primera etapa de vida acomodada en una familia protestante, con una carrera—la medicina—predeterminada, y una segunda etapa (sólo siete años) de realización de su verdadera vocación y de producción de la obra que hoy podemos admirar.  

Bazille descubre tempranamente lo que le gusta. Courbet y Manet le sirven de inspiración en sus comienzos artísticos. En sus cartas escritas desde Paris, cuando durante un tiempo compaginó  sus estudios de medicina con la asistencia a un estudio de pintura, Bazille relata elocuentemente cómo disfruta pintando y cuánto le gusta aprender. Pronto, animado por su maestro Charles Gleyre y sus –notables--amigos (Monet, Renoir, Sysley, Pissarro, Cézanne, Degas) gana confianza en su propia capacidad artística,  y a pesar de la oposición de su entorno familiar, acaba optando por la plena dedicación a la pintura. Hombre íntegro y generoso, en esa etapa definitiva de su vida,  trabaja y ayuda económicamente a su amigos. 

Trágicamente muerto en la guerra franco-prusiana a los veintinueve años de edad, Bazille pinta en tan corto espacio de tiempo veintidós cuadros con un estilo propio y original, con un claro interés por la figura humana, la luz, el exterior. Una obra moderna y prometedora. 

En la exposición de la fundación Mapfre se pueden contemplar sus cuadros más reconocidos,  Reunión familiar y El estudio del pintor, donde aparece él con su grupo de amigos artistas: Manet, Monet, Renoir, Manet, Zola, Maitre y el propio Bazille. (Este cuadro Bazille lo realiza como divertimento y su figura la pinta su amigo Manet.) 

Bazille se alistó confiado: a sus allegados les dijo que no pensaba morirse pues le quedaban muchas cosas por hacer en la vida. El destino le jugó una mala pasada. Pero murió dejando un legado breve pero intenso: obras fruto de una pasión que el propio pintor definió como el quehacer que más felicidad le producía. 

Bazille tuvo talento. Pero sobre todo tuvo la certera habilidad de rodearse de aquéllos que le podían enseñar y entender y la valentía de recuperar a tiempo su libertad personal. Nos deja un bello legado pictórico pero también una gran historia de vida. 

 


 1 Henri Frederic Amiel 

 

martaprietoasiron©2010




 
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